MISA JUVENIL EN CAACUPÉ

| diciembre 2, 2014 | Comments (0)

Una multitudinaria convocatoria tuvo la Peregrinación Nacional de Jóvenes a Caacupé el sábado 29 de noviembre. Los jóvenes marcharon desde el Seminario Mayor “San José” hasta la Basílica de Caacupé, lugar en donde participaron de una hermosa Misa presidida por el Monseñor Ricardo Valenzuela y animada por el coro de la “Misa Guaraní Pyahu”.

Desde tempranas horas del sábado los jóvenes de distintos puntos del país se concentraron en el Seminario Mayor “San José”. Allí hubo un festival religioso, también rezaron y meditaron sobre el significado de la peregrinación hasta las 16:30 hs cuando comenzaron a marchar hacia la Basílica de Caacupé.

El calor sofocante no fue obstáculo para que los más de 10000 jóvenes peregrinaran sin contratiempos con mucha euforia, alegría y por sobre todo con mucha fe hacia la casa de “Ñande sy guasu”,  llegando a las 18:00 hs en la Basílica y  con el rezo del Santo Rosario, se iban preparando lentamente para la celebración eucarística.

La Misa comenzó a las 19:00 con un canto alegre que en verdad invitaba a participar en la gran fiesta juvenil del país. La frase “peju japurahéi, peju jajeroky, peju ñahembo’e, javy’a oñondive” fue coreado por los miles de presentes mientras la caravana de Obispos y Sacerdotes ocupaba su lugar en el altar.

La Celebración eucarística fue presidida por el Monseñor Ricardo Valenzuela, asesor nacional de la Pastoral Juvenil. Durante su homilía instó a los jóvenes desprenderse de las cosas que le impiden servir enteramente al Señor “hoy la influencia cristiana permite hablar todavía a una cultura cristiana, pero no puede perderse en la constatación de la multitud cristiana que solamente va a Misa, sino en que estamos dispuesto a seguirle a Jesús en las condiciones que las supone”, “dejar todo y seguirlo”.  Señaló que “el dinero, la posición, los honores, placeres, prestigios son una trampa mortal para el creyente”. No podemos “seguir a Jesús y atesorar riquezas” puntualizó.

Después de la homilía, los religiosos y las religiosas jóvenes pasaron a extender cintas del cirio que representa el compromiso de entrega total a la misión de Cristo por parte de los consagrados, mientras el Coro de la Misa Guaraní Pyahu cantaba la música “Arovia”.

Antes de la bendición final, los jóvenes de la Diócesis de San Juan Bautista recibieron la cruz peregrina de mano de los jóvenes del Vicariato Apostólico del Pilcomayo (Chaco). Al término se cantó la música “ Che sy porâite asy” y se volvió a tocar “peju japuréi”.

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