¿POR QUÉ VIVEN EN ZONAS INUNDABLES?

| agosto 11, 2015 | Comments (0)

José L. Caravias,  SJ
Cuando las aguas del río Paraguay superan los 5.50 metros del nivel del puerto, las veredas, plazas y parques de Asunción empiezan a llenarse de casitas miserables. Y mucha gente de Asunción se inquieta, protesta y aun insulta a los “damnificados”. La mayoría pasa en sus coches o en sus buses procurando mantenerse indiferentes. Algunos dejan brotar dentro de sí nerviosismo o indignación. Y unos pocos lanzan protestas despreciadoras.


Realmente a los ciudadanos asuncenos de arriba y a los de abajo les separa un profundo barranco. Físicamente no llega a los diez metros, pero sicológicamente a veces es de kilómetros. Cantidad de asuncenos jamás han pisado los bañados. Sienten recelo ante esa posibilidad. Miedo quizás a que le asalten. Pero mas temor aún a los cuestionamientos personales que se le pueden plantear al acercarse a esa dura realidad.
Algo de historia y geografía
La ocupación de los Bañados empezó a comienzos del siglo pasado. Las riberas del río por siglos estuvieron casi deshabitadas. Sólo albergaban a pescadores y fabricantes de ladrillos. Siempre se han temido sus crecidas periódicas… Asunción vive de espaldas a sí misma y ha hecho de su cara fluvial un patio trasero vergonzante.
Los primeros en invadir las riveras del río fueron habitantes de Asunción, hace casi un siglo, empujados por los crecientes impuestos a sus predios. Cuando se acabaron las tierras de la fracasada Reforma Agraria, oleadas crecientes de campesinos sin tierra, a partir de 1970, se fueron instalando cada vez más cerca del cauce normal del río. La tercera gran oleada, metida ya muy al fondo, está formada por campesinos arrojados de sus tierras por la invasión masiva de los transgénicos.
Con su máximo nivel de crecidas el río Paraguay inunda 7.000 hectáreas, que se distribuyen a lo largo de los 16 kilómetros de costa de Asunción.
Durante la crecida de 1982 el río alcanzó 7,76 metros, y al año siguiente llegó al máximo de 9,01. La cantidad de familias de los Bañados Norte y Sur afectada entonces fue del 100%, unas 8.400 familias. En 1992, el censo de la Municipalidad de Asunción arrojó una población de 11.500 familias en los Bañados. En el 93 el agua alcanzó 8,55 y en el 94 llegó a 7,19 metros. En el 2004 había 21.000 familias en los Bañados y el agua llegó a 6,12 metros.
Por 10 años no hubo crecidas del río, por lo que los que llegaron entonces –los de la soja- se instalaron en zonas muy bajas. En el 2014 el río volvió a subir alcanzando los 7,05. Los Bañados de Asunción albergan en el 2015 a unas 26.000 familias. Multiplicado por un promedio de cinco miembros alcanza la cifra de unas 130.000 personas que habitan ahora en los Bañados, cerca de un 20 % de la población total de la ciudad.
Este año, hasta ahora, el río ha alcanzado 6,13 metros, con lo que han tenido que salir todos los “sojeros”… La cota 54 sobre el nivel del mar equivale a la cota 0 de la medición del Puerto. El 85% de la población bañadense está asentada en terrenos fiscales. Y un 60% es menor de 20 años.
¿Por qué tanta gente ocupa estos terrenos inundables?
Ésta es la gran pregunta. Y la respuesta, tajante: Porque no tienen otro sitio a donde ir… Los precios de los terrenos de la ciudad no están a su alcance. Pero sólo la ciudad les puede dar algo de trabajo… Por eso quieren instalarse cerca de la ciudad. Además, el cercano basural de Cateura alimenta a miles con sus reciclajes…
¿Pero por qué abandonaron sus predios? En estos últimos años la respuesta es terrible: Porque la agroindustria, que se va apoderando de las tierras fértiles del país, les presiona fuertemente para que abandonen sus tierras… Porque las fumigaciones enferman o matan a sus niños y animales…
La soja transgénica pretende ocupar todas las buenas tierras del país. ¿Y a dónde pueden ir los campesinos ya sin tierra? Sin capacidad económica para adquirir solares en la zona alta de Asunción, no tienen otros lugares donde instalarse sino en las riveras del río cuando está bajo.
Cada vez más familias se instalan en zonas altamente inundables. La desesperación les obliga a meterse donde no debieran. Pero es que allá encuentran terrenitos al alcance de sus posibilidades.
Las inundaciones
Por supuesto todos se instalaron en zonas en su momento secas. Pero llegan las crecidas. Y no hay cómo atajarlas. Hay que huir imperiosamente. Cuando sube el río sobre la cota 6 el desastre es terrible. Traslado forzoso. Casas destruidas. Revientan los pozos ciegos. Muebles arruinados. Pérdida de animales… Escuelas y centros comunitarios inservibles…
Es desesperante ver que el agua entra en tu casa, cada vez más alta, y no tienes cómo salir ni a dónde ir. Y posiblemente adonde vayas, sabes que te insultarán…
En cada inundación las autoridades repiten las mismas torpezas paternalismos… Sólo dan ayudas transitorias. No tienen ningún interés en resolver definitivamente el problema. Parece que les interesa mantenerlos siempre como miserables pedigüeños para poder así tenerlos sujetos y asegurar sus votos…
Los gastos desembolsados por el Gobierno en las diversas inundaciones serían más que suficientes para resolver del todo el problema.
La gran riada de 1983 representó para el Estado paraguayo un gasto de US$ 20 millones, solo en Asunción. Una crecida similar hoy día demandarían unos US$ 80 millones.
La inundación del año 1997 -el nivel del agua llegó a 7m-, costó 25 millones de dólares. Compárese esta cifra con los 22 millones de dólares que ha costado la primera etapa de la avenida Costanera. Se da un costo directo promedio de 30 millones de dólares por cada inundación. De sobra se podría haber construido ya una solución definitiva.
A lo largo de 20 años se han ido realizando diversos proyectos de factibilidad para acabar con las inundaciones y sus damnificados. Estaban al alcance de los presupuestos y había financiación internacional. Pero todos los proyectos han sido cajoneados. ¿Por qué? Las razones son oscuras, vergonzantes.
Verdaderamente no hay voluntad política de solucionar el problema de los bañadenses, pues existen soluciones que han sido conscientemente ignoradas…
Según parece, el Municipio quiere especular con los terrenos de los Bañados… Pretende vendarlos a las Grandes Inmobiliarias. Y para ello necesita que los bañadenses se vayan… Y para que se vayan, nada mejor que desesperarles…
No debieran existir ya campamentos de damnificados por las subidas del río porque no debieran existir ya zonas habitadas inundables. Si no se pusieron en marcha los proyectos planeados se debe a la mediocridad, la irresponsabilidad y la corrupción de algunos políticos arribados en los gobiernos de turno…

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