CARTA ABIERTA A LAS AUTORIDADES DE SANTA MARÍA DE FE

| agosto 24, 2016 | Comments (0)

Apreciados hermanos:

Como Provincial de los Jesuitas de Paraguay recibí con tristeza la noticia de la decisión que tomaron ustedes en la Junta Municipal de asfaltar las calles que rodean la plaza de Santa María de Fe. Quiero decirles en primer lugar que entiendo el deseo y la obligación que tienen como autoridades electas por el pueblo de mejorar la pavimentación de las calles de la ciudad. Estoy de acuerdo con que la ciudad de Santa María tiene el derecho de tener calles bien pavimentadas, como toda ciudad moderna. Pero el asfalto no es el único tipo de pavimento moderno y no es el pavimento que corresponde al casco histórico de una ciudad que tiene una tradición centenaria como Santa María. Las ciudades modernas de Europa y de América conservan su pavimento antiguo en los lugares históricos.

El pavimento de asfalto no es un material propio de la historia de la ciudad, este material viene de fuera del país, tal vez de Argentina, Brasil o Venezuela, los que van a poner el asfalto son gente de afuera de la ciudad, no son pobladores… ¿No sería mucho mejor que ustedes como concejales, presidente e intendente promuevan el uso de materiales propios de Santa María? ¿Por qué no darle trabajo a la gente del cerro de Santa María que puede elaborar piedras muy bien labradas para el pavimento de las calles de la plaza? ¿Por qué no hacer un proyecto para que ese dinero se quede en las familias del pueblo y se promueva a los trabajadores locales? ¿Mba’ére piko napembojeroviái pende rapicha Santa María gua? ¿Ndaikatúi chéne piko hikuái ojapo peteĩ tembiapo iporãvéva pe mba’e hũgui?

La piedra labrada es propia de la tradición de Santa María y de las Reducciones jesuíticas, tiene el color de la tierra de Santa María, no es caliente como el asfalto, deja pasar el agua, es un producto local que no atenta contra la historia de la plaza, del museo y del templo. Entiendo que el asfalto le viene a la Municipalidad como un proyecto de la Gobernación y es una ocasión que facilita todo, y un proyecto de pavimento de piedra va a requerir un proyecto nuevo que va a tardar más para salir, pero vale la pena hacerlo, es totalmente posible y Santa María tiene todo esto a su alcance en esta etapa de su historia, si hay voluntad política.

Tal vez ustedes digan: “¿y por qué no se detuvo el asfalto de San Ignacio alrededor de la Iglesia y ahora se quiere detener a Santa María?… Seguramente porque somos una ciudad más chica no se nos da derecho al asfalto…” Yo les digo que las malas prácticas no justifican a las que vienen después, tenemos que aprender de los errores de los otros, y si los demás perdieron la oportunidad de valorar su historia ustedes no tienen que caer en lo mismo, y les digo que tienen ahora la brillante oportunidad de mostrar a los demás pueblos misioneros que Santa María de Fe sí respeta su historia y valora el trabajo y la tradición local, eso sí sería verdadero progreso. Con un gesto así Santa María será un modelo como la única ciudad jesuítica del Paraguay que tiene una plaza con un buen pavimento acorde con su pasado, pero si copian los mismos errores de los demás pueblos jesuíticos ¿qué aporte van a dar a la historia?

Ya saben ustedes que una resolución del Municipio de Santa María declara patrimonio histórico a la plaza y a sus calles adyacentes, también saben ustedes que una ley de la nación establece que para intervenir en los sitios considerados como patrimonio histórico se necesita autorización de la Secretaría Nacional de Cultura. Esto sin contar con los diversos acuerdos internacionales al nivel del Mercosur y el creciente interés que existe a nivel regional sobre la Ruta Jesuítica como circuito turístico y cultural. Piensen que mientras se está dando a nivel del Cono Sur una importancia cada vez mayor al patrimonio jesuítico, esta decisión irá a contramano de ese creciente movimiento regional.

Por todas estas razones les pido encarecidamente que cambien esa decisión y no carguen sobre sus cabezas con un asfaltado alrededor de la plaza, que se constituiría en un irreversible y grave atentado contra el patrimonio histórico de la comunidad, en un procedimiento que pasa por encima de la misma ley local y nacional, además de quedar como una muestra del escaso aprecio por su historia como Reducción jesuítica.

Con mi mejor deseo para Santa María, con la plena confianza de que la ciudad se merece y se puede ofrecer a sí misma un pavimento mejor que un asfaltado alrededor de su plaza, les insto reiteradamente a que revisen su decisión y tomen una postura acorde con la historia y la tradición de su ciudad y de su población, de su pasado, presente y futuro como Reducción Jesuítica. Hagan que la gente se sienta orgullosa de hacer por sí misma algo lindo para su ciudad con materiales y mano de obra propia y no se contenten con tener en su plaza la cosa más común del mundo que es un asfaltado. Peheja pende távape tembiapo opyta va’erã techapyrã ramo, pende rapicha Santa María gua ojapo va’ekue ipórupi ete. Upéicha pende rovasáne Pa’i Emmanuel Berthod marangatu, Pa’i José Agustín Molas, ha ñande sy Tupãsy Santa María de Fe.

23 de agosto de 2016.

 

Pa’i Alberto Luna, SJ.

Provincial.

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