¿QUIÉN FUE SAN IGNACIO DE LOYOLA?

| julio 31, 2017 | Comments (0)

Hoy la iglesia católica recuerda a San Ignacio de Loyola,  el fundador de la Compañía de Jesús (más conocido como jesuitas), la congregación religiosa masculina más numerosa del mundo. San Ignacio es conocido como el santo maestro del discernimiento, además es patrono de los ejercicios espirituales, de los retiros y de los soldados.

Cuenta la historia Íñigo López fue un escriba de la corte española, un hombre dado a las vanidades y con gran anhelo de ser un renombrado soldado, con grandes títulos. Sin embargo, el Señor tenía preparado para él algo mucho más grande de los que él soñaba para su vida.

Un día resultó herido de gravedad en una batalla. Un hecho que marcó su vida pues la lectura durante su convalecencia de libros religiosos lo llevaría a profundizar en la fe católica y a la imitación de los santos. El proceso de conversión de San Ignacio se inició al leer el libro “Vida de Cristo”, así como “Flos sanctórum”. Al reflexionar sobre estas lecturas y la vida de los santos se cuestionaba a sí mismo: “¿Y si yo hiciera lo mismo que San Francisco o que Santo Domingo?”.

Propuso entonces peregrinar a Jerusalén, para lo cual necesitaba llegar a Roma. Ante esta decisión viaja en primer lugar a Montserrat y Manresa, para desarrollar sus Ejercicios espirituales. San Ignacio se dedicó a la predicación y fue procesado en varias oportunidades por sospecha de heterodoxo. Ante esta problemática en su predicación decide continuar sus estudios en París; allí pronuncia junto a sus compañeros un voto de pobreza e iniciaron la Compañía de Jesús, peregrinar a Jerusalén, y ponerse disposición del Papa.

Viajó a Roma junto con sus amigos Pedro Fabro y Diego Laínez, experimentando una multitud de sentimientos espirituales y una especial confianza en que Dios les sería favorable en esa ciudad. Sin saber que nuevamente sus planes se verían afectados en esta ocasión sufrió críticas de personas influyentes por practicar sus ejercicios y lo acusaban de ser fugitivo de la inquisición. Por lo cual, decidió abrir un proceso formal para así ser declarado inocente.

Tras este percance Ignacio es elegido unánimemente por sus compañeros como General de la Compañía de Jesús cargo que no aceptó en un principio, pero tras una repetición en dichas elecciones y quedar nuevamente reelegido lo aceptó.

San Ignacio falleció el 31 de julio de 1556. El Papa Paulo V lo beatificó el 27 de julio de 1609 y fue canonizado por el Papa Gregorio XV el 22 de mayo de 1622. En la ciudad de Roma (Italia), se veneran los restos del santo en la Iglesia del Gesú.

“Ad Maiorem Dei Gloriam”, que quiere decir en latín “Para mayor gloria de Dios” era el lema con que más se le identifica al santo. Una de las grandes obras dejadas por San Ignacio es su autobiografía, y el libro “Ejercicios espirituales”. El Papa Pío XI indicó en una oportunidad que el método ignaciano de oración “guía al hombre por el camino de la propia abnegación y del dominio de los malos hábitos a las más altas cumbres de la contemplación y el amor divino”.

El Papa Francisco, el primer Pontífice jesuita en la historia de la Iglesia, al celebrar la fiesta de su fundador en el 2013 reflexionó y recordó a sus hermanos de la Compañía el lema que los identifica “Iesus Hominum Salvator”, que los llama a tener siempre como centro a Cristo y a la Iglesia, a quienes deben servir. Hoy, 2017, el Papa Francisco recuerda a San Ignacio haciendo esta reflexión “Como San Ignacio de Loyola, dejemos que el Señor Jesús nos conquiste y, guiados por Él, pongámonos al servicio del prójimo.”.

Categoria: Noticias